OBRAS y AUTORES PREMIADOS en la III Edición de COMBOCARTE

Año 2009


ANIMACIÓN

1º Premio
Moscas de Andreína Márquez

2º Premio
A diario de Carlos Delgado

3º Premio
Shake it de Juan Martín García Burgueño

BLOG

1º Premio
Sketch Boy mi vida enseñada de Pablo Caro Revidiego

2º Premio
Esperar Algo de Cristina Delgado

3º Premio
Mis acciones virtuales de Andreína Márquez

FOTOGRAFÍA

1º Premio
Resquicio de Miguel Rodríguez Rojo

2º Premio
Nunca es tarde para ser lo que deberías haber sido de Paloma Graglia Díaz

3º Premio
Foto de juventud de la tía Urbana de Francisco Anaya Garnica

 

MÚSICA

1º Premio
Á L’aube: Le concert des Oiseaux de Gabriel Pérez Pellisero

2º Premio
Un árbol en la inmensidad de Manuel Alejandro Carmona Peláez

3º Premio
Alone de Juan Martín García Burgueño

TEXTO

1º Premio
La carta de Atonio José Quesada Sánchez

Querido amor: después de una semana en Roma soy capaz de ponerme delante del papel y garabatear algunas palabras para contarte cómo va todo. Por carta, como nos agrada a nosotros: no por teléfono, ni por “mail” ni por medio de alguno de esos mecanismos modernos. No. Como a ti te gusta repetir, con buen criterio, “nada puede sustituir la caricia de un pedazo de papel tatuado de tinta”. Cierto.

Antes de nada, confieso que te echo mucho de menos, pero tanto tú como yo éramos conscientes de que este viaje no podíamos hacerlo juntos. Este viaje tenía que servir para reencontrarme conmigo mismo y así, después, poder seguir nuestro camino unidos, de modo ya definitivo. “Siempre juntos”, como nos gusta decir.

Recuperar Roma ha sido recuperarme a mí mismo. Como sabes, no bastaba con volver a Roma como turista. Eso lo podíamos haber llevado a cabo los dos juntos e, incluso, por medio de un viaje organizado. Pero no. No podía ser así. Si quería ponerme en orden por dentro el viaje lo debía realizar yo solo, y de lo que se trataba era de recuperar mi Roma, no de inventariar fuentes y plazas. Esta prueba era individual y personalísima, lo sabes bien. Alguien dijo que cuando uno va por primera vez a un sitio necesita un mapa, pero cuando vuelve a un sitio lo que necesita es un espejo. Asumo plenamente el comentario, aunque no sea universalizable. Debía recuperar mis altos lugares, perderme en el anonimato romano y gozar de la ciudad como sólo yo sé hacerlo.

2º Premio
Lo siento de Mª Rosa Gutiérrez Montes

Siento su partida. Siento, tantos años de silencio que nos han acompañado sin saber por qué.

Siento no poder decirle que me encantaba ver sus zapatillas por medio del cuarto de baño, y que ya me había acostumbrado a ese olor que salía del “after shave” que dejaba abierto sobre el mármol del lavabo.

Siento, no haberle contado que hace unos días me dolía la cabeza y que solo necesitaba su hombro para apoyarla. Siento, haber fingido tantas y tantas noches estar dormida cuando su mano intentaba acariciar mi cuerpo por debajo de las sábanas. Haber estado ausente en las miles de conversaciones que él mantenía conmigo. Siento, no haber prestado atención a su soledad que era la misma que la mía.

Ahora, echo de menos ver su cuerpo tumbado sobre el sofá. Ese pellizco en mi trasero cada vez que pasaba por su lado. Ese beso que me daba todas las mañanas cuando se marchaba a trabajar, y al que yo no correspondía. Hecho de menos esas aburridas tardes de Domingo, viendo el partido de fútbol, mientras tomaba una cerveza.

Ahora me doy cuenta de que no existía tal soledad, porque ahí estaba, con sus defectos, con sus manías, pero ahí, deambulando por nuestra casa, llenándola de calor, ese calor que desde que se marchó no existe porque el frío se ha apoderado de estas cuatro paredes que parecen derrumbarse sobre mí.

Hoy, entiendo que a veces no hacen falta palabras cuando se trata de amor, quizás solo haya que entender el silencio.

3º Premio
El bus de Santiago López Sánchez

Hacia delante, a la derecha, y de nuevo hacia delante, debe ser la vez un millón que meto quinta ésta semana. Rápido voy por la carretera que bordea la costa, la noche es cerrada y el mar está brillante y tranquilo, todo parece estar en armonía menos yo, ¿Cómo podría no estar nervioso con toda esa gentuza ahí atrás?

Si por lo menos condujese un autobús más grande no tendría que oír las memeces que le dice esa vieja loca, siempre al fondo a la izquierda de mi retrovisor en la ruta de las 8, a cualquier pobrecillo que ose sentarse a su lado; “en mis tiempos yo podía salir por la calle sin tener miedo, y hoy todo el mundo te mira mal, si es que hay mucho malo por ahí y para colmo hay que ver lo que ha subido el autobús, es un robo ¿verdad que si?, ¿verdad que si?, no si se lo diré yo…”

Supongo que en el fondo tiene razón, la compañía no para de subir el precio del billete y yo sigo con el mismo microbús de hace 12 años, no es que no te quiera pequeñín pero a todos nos llega la hora. “Uff que calor hace aquí! Te importa si me quito la chaqueta?”,” Claro, como no”, “por cierto me suena tu cara,¿ no nos conocemos?”. Ahí está el promiscuo del asiento al lado de la puerta, intenta ser amable con cualquier chica que le toque sentarse a su lado, si hace falta él la invita a sentarse, aunque haya otros sitios libres, patético, por suerte si se sienta un hombre tendré un viaje algo más tranquilo; “por cierto todavía nos hemos presentado, me llamo Berto, dos besos mujer “, hoy no es ese día, no obstante mientras tenga mi radio para seguir escuchando los partidos de futbol, amortiguará los sonidos de aquél que quiere cubrirla, de la senil anciana, del sonido del motor revolucionado siempre, del niñato consentido que pone el último éxito en las discotecas, en su móvil de última generación con un altavoz súper potente, ¿es que no sabe que hay un invento muy bueno llamado auriculares que permite escuchar música todo lo alto que quieras sin molestar a nadie? Por qué se aburre tanto la gente en un trayecto de 20 minutos? Yo llevo 8 horas y no abro la boca, será posible. Nada más tengo que abrirla cuando se bajan al final de la ruta, porque en un autobús tan intimo al bajarse los pasajeros se sienten obligados a despedirse de mí, sobre todo los que me toca aguantar todos los días, y éstos son a los que más odio hablarles.

Abajo, izquierda y de nuevo abajo, por fin otra vez en la estación, por hoy está bien.”Buenas noches” buenas noches, “hasta luego” adiós, “Hasta mañana” cof que te den por culo cough! “¿como dijo?” nada que tengo un catarro duro, ya ve, buenas noches.

VÍDEO

1º Premio
Construcción de Tomás Gallardo Frías

Premio
Dreaming Baj-Opresión de Andreína Márquez

3º Premio
Sujeción de Pablo Caro Revidiego